
HACE 15.000 años Álava formaba parte de un vergel. "Hacia el año 13.000 A.C. el entorno del parque de Izki era una especie de Edén prehistórico. Reunía toda la fauna y toda la flora. Así que una comunidad de homo sapiens sapiens descubrió aquel enclave y ese lugar ha permanecido poblado desde entonces hasta nuestros días", explica Alfonso Alday, profesor de Historia de la Universidad del País Vasco, director de numerosas excavaciones en la comarca y ponente de una conferencia que Naturgolf acogerá el próximo 16 de marzo sobre el tema.
Izki constituye una de las primeras zonas donde el hombre moderno se asentó en Álava, con lo que el patrimonio arqueológico de la zona es, según los expertos, riquísimo. Las primeras comunidades de hombres modernos alaveses se dedicaban a la caza y a la recolección. En medio de un período todavía glacial -con 5 o 6 grados menos de temperatura de media- el bosque de Izki no existía como tal. "La zona era mucho menos boscosa y la fauna muy diferente. Allí se podían cazar corzos, ciervos, toros salvajes, jabalíes, zorros, linces y gatos monteses", apunta Alday.
Las cacerías tenían lugar entre finales de la primavera y principios del verano. Los hombres del grupo se encargaban de fabricar arcos y flechas a partir de madera y sílex, un material este último que tenían que ir a buscar a Trebiño, Urbasa o Gernika. "Eran poblaciones muy dinámicas, se podría decir que eran nómadas aunque dentro de un mismo territorio. Levantaban varios campamentos en una misma área y se desplazaban de uno a otro". A esos campamentos se los conoce en la jerga especializada como abrigos bajo roca. Tal y como matiza Alday, "no vivían en cuevas, sino en pequeños refugios al amparo de las rocas. Allí hacían sus hogares y se reunían en torno al fuego para calentarse y cocinar". El fuego también lo utilizaban para conservar los alimentos. Nada más concluir la cacería, troceaban las presas y las ahumaban para que se mantuvieran en buen estado durante más tiempo.
Miles de años después pero desde ese mismo paraíso natural de Izki, los alaveses añadieron a su quehacer diario la agricultura y la ganadería. Hace 6.500 años la climatología ya se asemejaba más a la actual, y en Izki se empezaron a desarrollar las especies de hoy, como el quercus y el haya. También en ese período se descubrió en Álava la cerámica, hallazgo fundamental del Neolítico. "Uno de los vestigios más antiguos de cerámica de la península ibérica está aquí. En uno de los yacimientos de la zona se han encontrado alrededor de 300 fragmentos de cerámica que sorprenden por su antigüedad. La comunidad científica mantiene todavía un debate interesantísimo sobre este tema", cuenta Alday.
Otra de las curiosidades más sorprendentes sobre la vida cotidiana de estos pobladores se refiere a su afición por el adorno y a su empeño en intercambiar conchas procedentes del Cantábrico o incluso del Mediterráneo que poder lucir en su cuello. Y es que a pesar del paso de los siglos, aquellos primeros alaveses modernos no eran tan diferentes a los de hoy. Según Alday, "serían más bajitos, y tendrían una musculatura ligeramente distinta, pero por lo demás eran iguales que nosotros. Si nos los cruzáramos por la calle, seríamos incapaces de distinguirlos por su aspecto físico".
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