
Una persona es identificada a través de la toma de sus huellas dactilares.Foto: j.b.
A pariencia normal, mentón marcado, acento sudamericano, rostro redondo, nariz ancha, cejas y orejas normales, pelo liso y ojos pequeños. El aspecto se correspondía con la fotografía que figuraba en la documentación aportada, pero no sucedía lo mismo con su identidad real. La confusión, perseguida por el interesado, tuvo lugar el pasado 2 de marzo en el cruce de las calles San Antonio y San Prudencio de Vitoria. A las 5.15 horas, la Policía Municipal detenía al conductor de un turismo implicado en un pequeño accidente de chapa tras golpear en el guardabarros a un taxi aparcado en doble fila. Los agentes comprobaban que el responsable del choque arrojaba una tasa de alcoholemia de 0,93 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, muy por encima de lo permitido por la ley, y procedían a identificarle, momento en el que dio comienzo una sarta de despropósitos que culminó con una acusación formal de "usurpación de estado civil", o lo que es lo mismo, de personalidad.
El arrestado se presentó como E.B. y, de acuerdo con lo recogido en el pertinente atestado realizado por los agentes urbanos, mostraba "apariencia descuidada, rostro congestionado, ojos muy enrojecidos, fuerte olor a alcohol, deambulación torpe, estado general amodorrado y preocupado, actitud sollozante y exposición verbal embarullada y repetitiva". Tal vez fue este cúmulo de circunstancias las que le impulsaron a asegurar, empleando para corroborar su tesis la documentación que tenía a mano, que su identidad era otra.
La sorpresa saltó en Agirrelanda al día siguiente cuando, por la tarde, se presentó "otra persona" en las dependencias policiales asegurando que su hermano Stalin le había confesado que había sido detenido por la Policía y que, en un arrebato de ofuscación, se había hecho pasar por él haciendo uso de su permiso de conducir. Ante lo desconcertante de la historia que se exponía, ambos fueron citados para comparecer en la sede policial ese mismo día a las 22.00 horas para aclarar el asunto ante el instructor del atestado.
Después de que ambos comparecieran, fueron fotografiados y se les tomaron las huellas dactilares para dirimir la cuestión. Finalmente, a tenor de las declaraciones y las pruebas que se presentaban, el agente que tramitó la denuncia estableció que fue Stalin y no su hermano quien pilotaba el vehículo.
El asunto pasó entonces a manos del Juzgado de Guardia de Vitoria donde el denunciado, además de por conducir bajo los efectos del alcohol, fue procesado por "usurpación de estado civil".
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