Diario de Noticias de Álava

Entre trincheras

Cuatro protagonistas -una madre de familia numerosa, un trabajador, la directora de una escuela infantil y un político-, dan su visión sobre las luces y las sombras que contienen las medidas impulsadas para conciliar la vida laboral y la familiar

Íñigo Relloso, empleado del Ayuntamiento, disfruta del permiso de paternidad.

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la incorporación de la mujer al mercado laboral se puede considerar uno de los grandes logros del pasado siglo. Sin embargo, este cambio, que se hizo más evidente a mediados de los años 80, no ha ido acompañado de las necesarias transformaciones sociales para cubrir el papel que antes correspondía exclusivamente a las madres. La conciliación de la vida laboral y familiar sigue siendo un problema en la mayoría de los hogares y así se refleja en la opinión de los vascos. Nueve de cada diez ciudadanos de la CAV creen que las políticas encaminadas a coordinar el trabajo con la familia son insuficientes.

Tratar de dar con una solución es cuestión de tres: padres, administraciones públicas y empresas, aunque son estas últimas las que tienen probablemente la última palabra. Frente a la imagen de modernidad y de vanguardia que venden muchas de ellas, la realidad es bien distinta. En Euskadi tan sólo el 4% permite trabajar desde casa pese a que lo solicitan el 44% de los empleados. Asimismo, únicamente el 1% de las empresas pone a su disposición un servicio de guardería, una decisión que complacería a más de la mitad de los ciudadanos, según un estudio llevado a cabo por WebEx. Otra propuesta que mejoraría la situación de muchos vascos sería disponer de horarios flexibles; una comodidad que tan sólo ofrecen el 23% de las firmas.

la familia numerosa

"Necesitamos menos bonificaciones y más ayudas en materia fiscal"

Olga Alonso es una de esas pocas empleadas afortunadas. Trabaja como gestora de una empresa de residencias de ancianos -SAR- que le obliga a viajar prácticamente todas las semanas. A su marido, Alberto Ruiz de Olano, e ingeniero técnico de profesión, tampoco le sobra el tiempo. Ello no les ha impedido criar a sus hijas Ane y Uxue, de siete y cinco años, y desde hace nueve meses a Beñat, el último en llegar, y que les ha convertido en una familia numerosa.

Hace tres años los Ruiz de Olano abandonaron Madrid para retornar a su ciudad de origen, Vitoria. A sólo 20 kilómetros de la capital alavesa, en el pueblo de Sarria, levantaron la casa donde ahora viven los cinco. Olga, que durante su primera etapa en Álava tenía que pasar tres noches a la semana fuera de su hogar, consiguió negociar mejores condiciones tras dar a luz a Beñat para que la conciliación resultase posible. Actualmente trabaja desde casa, un lujo sólo al alcance de unos pocos, y sus desplazamientos se reducen como máximo a una vez a la semana. "Aprovecho las mañanas para trabajar de forma intensiva para poder estar por las tardes con mis hijos", asegura. Reconoce que es una mujer "afortunada" por la comprensión que ha encontrado en el trabajo. "Algunas encuentran la solución en la excedencia, pero yo no puedo dejar de trabajar, no nos lo podemos permitir", explica.

Como en cualquier otro hogar, Olga y Alberto también tienen que hacer cuentas cada fin de mes, y más aún tratándose de una familia numerosa. La guardería del pequeño -150 euros al mes-, el comedor de las niñas -80 euros- así como el sueldo de María Enid, que ayuda a la pareja en el cuidado de los pequeños, son gastos extra que acaban por pasar factura. "Intentamos reciclar todo lo que podemos, sobre todo los juguetes", asegura.

Actualmente las únicas ayudas que reciben por parte de las distintas administraciones por su condición de familia numerosa se reducen a un 25% de descuento en el Impuesto de Circulación así como a la subvención de 1.100 euros al año que concede el Gobierno Vasco por el tercer hijo. "No vamos a hacer ascos a esta cantidad pero estaríamos más satisfechos con otro tipo de ayudas en forma de deducciones que nos sirvan para toda la vida, también para cuando nuestros hijos crezcan un poco", añade. Se trata, de hecho, de una de las principales reivindicaciones de la asociación de familias numerosas Hirukide, la de que se arbitren mecanismos en materia fiscal que beneficien a este colectivo. "Hoy en día la reducción es prácticamente la misma si tienes dos hijos que tres o cuatro".

el trabajador

"Soy una excepción por solicitar el permiso de paternidad"

Además de las medidas que se impulsan desde el ámbito laboral y desde las administraciones en materia de conciliación, también es necesario un trabajo de concienciación en el propio hogar. Los distintos roles de la pareja en el cuidado de los hijos siguen estando muy definidos, y prueba de ello es que las mujeres son las que solicitan todavía el 96% de las excedencias. Las estadísticas también demuestran que la mayoría de los hombres renuncian a los permisos de los que pueden disfrutar para conciliar trabajo y hogar. El pasado año, sin ir más lejos, tan sólo cinco empleados del Ayuntamiento de Vitoria disfrutaron de una baja por maternidad. Íñigo Relloso, conserje de la ikastola Landazuri, fue uno de ellos.

Tenía claro que no quería perderse los primeros meses de vida de sus hijos. Ya hace tres años, con la llegada de Mikel, este funcionario gasteiztarra relevó durante diez semanas a su esposa Teresa en el cuidado de su pequeño. "Tengo una jornada partida y era la única forma de pasar más tiempo con él", explica. Entonces, los puntos oscuros que todavía existen en la Ley de Conciliación de la Vida Laboral y Familiar jugaron en su contra. Pese a que contaba con la correspondiente licencia de trabajo, no cobró su sueldo durante aquel periodo.

Ahora, con el nacimiento de su segundo hijo, Íñigo ha vuelto a solicitar el permiso. Esta vez sí, recibe el salario que les corresponde. Reconoce que es un caso "excepcional" entre sus propios compañeros, aunque no está dispuesto a perder este tren. "Normalmente es la madre quien disfruta el permiso íntegramente, y si no es así te acusan de dejadez", denuncia. En este sentido, insiste en que es necesario adoptar actitud pioneras como ésta si lo que se quiere es alcanzar la paridad absoluta.

la escuela infantil

"Sólo acogemos los niños durante ocho horas, pero hay quien los dejaría más"

Aunque cueste creerlo, en muchas ocasiones es el miedo a perder el puesto de trabajo el motivo que desanima a los empleados a solicitar permisos de maternidad, o en su caso, de paternidad. Así lo cree María Campo, directora de la escuela infantil Kimba, que conoce mejor que nadie las dificultades que tienen los padres a la hora de conciliar su vida laboral y familiar. Por su centro han desfilado trabajadores, principalmente madres, que se han tenido que enfrentar a un despido simplemente por plantear una reducción de jornada para cuidar a su hijo. "La mujer resulta todavía un problema para la empresa", asegura la directora. Campo insiste en que se trata de una cuestión que va en aumento con la crisis económica y las consecuentes restricciones en las plantillas. Pese a todo, también hay una parte importante de familias que no están dispuestos a sacrificar. "Hay mucha gente que no quiere perder capacidad adquisitiva por estar más tiempo con sus hijos", añade.

En esta materia, la función que desempeñan las escuelas infantiles resulta fundamental. Sin embargo, Campo cree que el esfuerzo que realizan en estos centros tiene que ir de la mano de más medidas conciliadoras por parte de empresas. Asegura que la clave está en la consolidación de la jornada continua. "Está demostrado que aporta mayor calidad a las familias, especialmente las que trabajan por las mañanas", afirma.

Las consecuencias de tener un horario partido se pueden apreciar cada día en la propia escuela Kimba, y en cualquier otra: niños de no más de dos años que permanecen jornadas laborales completas de ocho horas en las aulas, también en vacaciones. "Es el tiempo máximo que permite la ley, pero hay padres que, por necesidad, les dejarían más horas", asegura. Por ello mucho se ven obligados a contratar a un cuidador para que se haga cargo de su pequeño hasta que salgan del trabajo. En esta situación se encuentran sobre todo empleados del comercio y quienes carecen de familia en la ciudad en la que residen. "Aunque muchas veces se obvia, suele ser un verdadero problema. ¿Qué hacen si se les pone un hijo enfermo?", pregunta.

El político

"La Diputación ultima las gestiones para abrir una guardería en el centro"

Precisamente, la creación en el centro de Vitoria de una guardería es uno de los grandes compromisos que ha adoptado la Diputación alavesa para esta legislatura en materia de conciliación. El gobierno foral se encuentra en plenas negociaciones para hacerse con el convento de las Brígidas, donde además de la escuela infantil se instalará la sede del Instituto Foral de Bienestar Social y de las Aulas de la Tercera Edad. La nueva guardería, que nace en colaboración del Consorcio Haurreskolak, dará servicio a los empleados forales, pero estará abierto también a los vecinos de la zona. "El concepto de servicio es mucho más amplio que el que en su día se interpretó, habrá sitio para todos", asegura el teniente de diputado general, Claudio Rodríguez.

La iniciativas planteadas por el gobierno de Agirre para mejorar las condiciones de los trabajadores alaveses no quedan ahí. La Diputación se ha propuesto también impulsar una red de escuelas infantiles en los polígonos industriales. La primera experiencia se llevará a cabo en Miñano.

Ya en casa, la institución foral ha acordado con los sindicatos una serie de medidas que favorecen la conciliación de sus propios empleados. Éstas pasan principalmente por la flexibilidad de horarios y variedad de licencias y permisos para el cuidado de menores de 12 años así como de personas mayores o con algún tipo de discapacidad. Como novedad, destaca la elaboración de una iniciativa pionera como es un protocolo de conciliación laboral y familiar y acoso laboral. "Es el primer protocolo de estas características que se firma en una administración pública y establece medidas de movilidad e incluso la apertura de un expediente al acosador o acosadora", asegura Rodríguez.

Y los políticos, ¿consiguen conciliar? "Hemos establecido fórmulas para estar en los actos públicos sin que estemos todos; no sólo hay que predicar, sino dar ejemplo".

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