
Iker, de dos años y medio, es uno de los alumnos aventajados a la hora de aprender con el método Suzuki.
A LBERT Einstein popularizó su imagen de viajero de tercera clase de ferrocarril con su inseparable estuche de violín bajo el brazo. Su afición a este instrumento musical no pasa desapercibido en cualquier biografía que se haya escrito sobre el genio de los genios. ¿Quién sabe si inspiró, quizá, su teoría de la relatividad? Lo cierto es que distintos estudios han demostrado que quienes reciben una educación musical desde pequeños desarrollan una mayor habilidad en lengua y matemáticas.
Ésta es precisamente la base sobre la que se sostiene el método Suzuki, una concepto que consiste en emplear la música como lengua materna. Esta filosofía, vigente desde hace ya medio siglo en Europa, ha recalado ahora en Vitoria con fuerza. La escuela infantil Kimba, ubicada en el barrio de Zabalgana, es el primer centro alavés que obtiene la autorización para impartir esta metodología que busca estimular las habilidades del niño, como la concentración o la memoria, a través del aprendizaje del violín.
La experiencia, que se ha puesto en marcha este mismo mes de octubre, cuenta ya con una decena de alumnos de entre 3 y 5 años. Las clases son individuales, y en ellas participan tanto los niños como sus padres. Éstos aprenden también nociones básicas para tocar el instrumento con el objetivo de continuar en casa el trabajo iniciado en las clases.
Ana acompaña cada miércoles a su hijo Iker, de dos años y medio, a clase de violín. No pierde detalle de las indicaciones que Maite, la profesora, le da al pequeño sobre cómo sujetar el arco. Luego hay que practicar en casa.
Iker, por su parte, que en estas primera clases emplea un violín de cartón para familiarizarse con el instrumento, está teniendo grandes avances. Sujeta el instrumento entre el cuello y el hombro y no ha movido los pies del rectángulo que ha dibujado su profe en el suelo. Por ello, encuentra su recompensa en el estuche de Maite: un caramelo.
Ana ha encontrado en este método pedagógico una forma de encauzar el carácter de su pequeño. "Es un niño muy activo y le cuesta mucho concentrarse", asegura. Desde la escuela recomiendan el sistema para desarrollar en el alumnado la coordinación y la constancia. "El contacto con la música les ayuda", afirma María Campo, directora de Kimba.
La escucha es la clave del método que inventó el doctor Suzuki. A falta de conocimientos sobre lenguaje musical, es la forma en la que aprenden a memorizar y a reproducir ritmos. Los comienzos son piezas cortas que el pequeño va reteniendo. Es por ello que al inicio de curso se le entrega un CD con distintas canciones que los niños deben escuchar en casa junto a sus padres. El resultado -dicen los expertos- es que el niño acaba memorizando sonatas de cuatro movimientos con la misma facilidad que una canción de cuna. De momento Iker no retiene más que la canción del chupa-chups . Eso sí, ya ha aprendido a saludar como el propio Menuhin.
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