
Zubia, en la sede de Confebask en Bilbao.Foto: Roberto zarrabeitia
El empresariado vasco afronta este año una de las situaciones más difíciles de los últimos años. La crisis ha vaciado las carteras de pedidos y la falta de actividad de las empresas les obliga a plantear numerosos Expedientes de Regulación de Empleo. En medio de esta tormenta financiera se va a producir un inminente cambio en el Gobierno Vasco que deberá liderar la salida de esta situación.
¿Qué medidas concretas a nivel económico van a demandar al nuevo Ejecutivo?
Tiene que poner en funcionamiento elementos ya acordados como el Instituto Vasco de Finanzas, así como agilizar los procesos de las líneas de financiación para las empresas, intensificar la contratación pública, etc. Por otra parte, desde Confebask formularemos un nuevo catálogo de medidas necesarias porque desde que en octubre hicimos ya un planteamiento, la situación y la coyuntura han cambiado mucho, desgraciadamente a bastante peor.
¿Se va a conformar en Vitoria el gobierno que quiere Confebask? Hemos pedido antes, y pedimos ahora, un Gobierno Vasco que muestre fortaleza y estabilidad.
¿Considera que un gobierno en solitario del PSE con 25 escaños es un Ejecutivo fuerte capaz de afrontar la situación económica y con las diputaciones en otras manos?
Un gobierno fuerte o no, dependerá del contenido de los pactos por las vías que se decidan. Gobierna el que cuenta con un respaldo mayoritario suficiente y puede ser tan fuerte y estable el que ahora se anuncia como uno que tenga mayoría absoluta. Hay diversas fórmulas para obtener un Ejecutivo estable. Respecto a las diferencias con las diputaciones, existen precedentes pasados del gobiernos forales de distinto color e ideología que el de Vitoria y ha funcionado. Además se espera del sentido de la responsabilidad y del sentido de país de todos para que aportemos desde nuestra responsabilidad concreta el máximo esfuerzo en unos momentos de emergencia económica.
Perdone que insista; ¿no sería más positivo y fuerte un gobierno de coalición entre el PNV y el PSE? ¿55 escaños no son mejor que 38 y 25?
Las cosas son como son.
¿En qué cree que debe poner el foco el nuevo Gobierno Vasco en esta legislatura?
Desde nuestro punto de vista hay dos prioridades por encima de todo: la economía y el terrorismo. Consideraciones de otra naturaleza pueden esperar.
¿Las amenazas a los empresarios por parte de ETA siguen ahí?
Las amenazas y los intentos de chantaje son endémicos; siempre están ahí. Lo mejor que pueden hacer los salvadores de la patria por ella misma es desaparecer definitivamente.
¿Cuál es la evolución de una economía vasca que, según pronosticaron ustedes en diciembre, en línea con el Gobierno Vasco, crecería un 0,6% este año?
Muy mala. Podemos certificar que en Euskadi estamos en recesión y 2009 va a ser especialmente duro pues la crisis se ha extendido desde la construcción y los segmentos relacionados: ferrallistas, muebles, electrodomésticos, etc., hasta el automóvil, sector muy importante porque la industria vasca de componentes es el 40% del Estado y además muy exportadora. Pero otras áreas industriales que iban bien relacionadas con la energía han sufrido el brusco descenso del precio del petróleo, lo que ha ocasionado, junto con la crisis financiera internacional, dificultades de financiación y reducción de pedidos a fabricantes como los de tubos o los de componentes para energía eólica etc.
¿Qué segmentos industriales están capeando mejor la crisis en Euskadi?
Aquellos con un componente acíclico más acusado o los que tienen periodos de maduración de los pedidos más largos. Por ejemplo, el material de transporte ferroviario o la construcción naval, en los productos más especializados que se hacen en los astilleros vascos, dragas, remolcadores...
Ahora que se habla de innovación a todas horas, ¿qué sectores industriales pueden ayudar a Euskadi a salir en mejor posición competitiva?
La innovación tiene que aplicarse fundamentalmente sobre lo que nosotros dominamos, sobre el tejido industrial y el saber hacer que tenemos. Y aquí están los sectores de transporte, automóvil incluido, telecomunicaciones y energético, con especial incidencia en la energía eólica, donde contamos con una empresa líder mundial y un tejido industrial metalmecánico alrededor muy competitivo. Y aunque ha notado ahora los problemas de financiación de los clientes no hay que olvidar que el sector de la energía eólica presenta unas expectativas muy positivas de cara al futuro. Las empresas vascas son muy conscientes de lo que hay que hacer para salir de la crisis. Tenemos que competir con productos de mayor valor añadido y los empresarios lo saben porque se han hecho grandes avances en los últimos años.
El pequeño tamaño de las empresas vascas no ayuda a la financiación. ¿Se necesitan alianzas o fusiones?
Se ha confirmado con esta crisis que el mercado ya es el mundo entero y atender un mercado mundial partiendo de pequeñas posiciones supone perder importantes nichos de mercado. Por ello es claro que las empresas vascas necesitan ganar tamaño y formar grupos grandes.
Desde los sindicatos se acusa a los empresarios de abusar del uso de los ERE para preservar sus beneficios.
Ningún empresario vasco presenta un ERE por capricho. Hay que recordar que primero ha creado empleo. Dicho esto hay que tener en cuenta que los ERE, sean de suspensión o de rescisión de contratos, pueden deberse a temas tan distintos como a una caída de la actividad, por necesidad de una reestructuración de la empresa o por falta de competitividad. Todos los ERE pueden estar igual de justificados porque se puede dar el caso que empresas competitivas y bien posicionadas en el mercado afronten una caída importante de actividad que justificaría un expediente para preservar el potencial de la compañía para cuando llegue la recuperación, que va a llegar sin duda. El ERE es un recurso de compromiso con los trabajadores y con el futuro.
¿Cómo se entiende que las empresas que, con los mismos derechos laborales y con los mismos salarios actuales, han ganado mucho dinero durante la última década pretendan ahora reformas profundas que afectan a las condiciones laborales y salariales como condición previa para solventar problemas?
El mercado de trabajo español tiene profundas rigideces que tienen que ver con la organización del trabajo en las empresas, con la salida de los trabajadores de las mismas y con la composición salarial. En épocas de prosperidad como las vividas se hace difícil adoptar medidas estructurales a largo plazo pero tiene pleno sentido afrontar reformas para paliar la contradicción existente entre la legislación laboral y la realidad económica empresarial. La primera contempla como un hecho excepcional el cambio, que en las empresas es lo normal. Todos los días hay que hacer modificaciones y eso se agudiza en crisis.
¿Ustedes reclaman un despido más barato o una agilización de los trámites?
Se necesita la certeza de que si se cumplen unas condiciones, una empresa puede adaptar sus recursos humanos a las necesidades. Ahora se produce una situación en la que un tercero, juez o autoridad laboral, toma una decisión que afecta profundamente a una empresa y luego no se responsabiliza de los efectos de sus decisiones. Aquí se da el caso de que alguien de fuera me puede llegar a decir con cuántos trabajadores tengo que sacar adelante mi actividad. Y ahí se enmarcan decisiones como las del expediente de regulación de empleo de Cegasa, en el que se han tomado decisiones de las que nadie se responsabiliza.
¿El contrato de crisis de la CEOE no quiere aprovechar la coyuntura para abaratar el despido?
Es una fórmula para una situación especial de crisis que pretende facilitar la contratación y generar empleo a través de un contrato que contempla 20 días de indemnización por año trabajado y no afecta a los derechos adquiridos de los trabajadores en activo.
¿Cómo se explica que se asignen miles de millones al sector que ha causado la crisis y no a la economía real?
Hay una realidad evidente, que es que la banca es el sistema circulatorio del corpus económico y sin ese sistema no hay vida. La superación de la crisis económica no llega sin la recuperación de los mercados financieros pero el dinero público que se inyecta se tiene que notar también en el tejido empresarial, en los trabajadores y en las familias.
Numerosas pymes se quejan de que las administraciones públicas pagan mal...
La realidad es que hay ayuntamientos y comunidades autónomas en el Estado español con niveles de endeudamiento desmedido y con unos problemas brutales de pago y tesorería. Afortunadamente ese hecho aquí no sucede porque las instituciones forales vascas funcionan bien.
¿No creen que la intervención de la Caja de Castilla de La Mancha, tal y como se ha hecho, en un día festivo, ha añadido mucha más desconfianza en un sistema que no goza precisamente de ella?
Desde nuestro punto de vista habría tenido más sentido que el problema lo hubiese resuelto el sistema español de cajas.
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